miércoles, 5 de junio de 2013



Conmemoración del Día del Medio Ambiente

Centro del Sename La Cisterna se convierte en pionero de sustentabilidad para la reinserción social

El grupo “Los buenos muchachos”, conformado por jóvenes del Centro Semicerrado La Cisterna, fue visitado el día de ayer por la ministra del Medio Ambiente tras ganar en abril pasado el Fondo de Protección Ambiental.

Daniela Herrera Gajardo

El centro del Servicio Nacional de Menores (Sename) La Cisterna conmemoró su primer Día Internacional del Medio Ambiente luego de obtener, el mes de abril, el único fondo concursable de carácter ambiental que otorga el Estado. De esta forma, según la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, el recinto se convirtió en un modelo a seguir gracias a la instauración de talleres dedicados al reciclaje.

La iniciativa “Cuidando nuestro ambiente, cuidando nuestra vida” fue uno de los 227 proyectos que ganó el Fondo de Protección Ambiental (FPA) que otorga 1200 millones de pesos todos los años. De esta forma, el recinto de La Cisterna llega a ser el pionero en implementar medidas de sustentabilidad para la reinserción social. “La tarea de reinsertar a los jóvenes se logró a través de una labor que realizan todos los funcionarios en ayudarlos a salir adelante”, comenta Rolando Melo, director nacional del Sename.

La agrupación “Los buenos muchachos” surgió en mayo de 2010 como una iniciativa de jóvenes que cumplían condena en el centro La Cisterna. Si bien comenzó como un club deportivo cultural, hoy es una organización con personalidad jurídica que se encarga de la reutilización de recursos orgánicos y la realización de obras sociales con personas en situación de calle y jardines vulnerables.

“Fue un proyecto por el que apostamos. Los chicos están cumpliendo una condena, pero la idea es que ésta tenga un carácter educativo. La mejor manera que teníamos de generar procesos de reinserción era que los mismos chiquillos se organizaran y experimentaran lo que conlleva hacerse responsable de una organización”, comenta Claudio Ramírez, director del recinto de La Cisterna.

La agrupación “Los buenos muchachos” se encarga de la recolección de desechos como plásticos, papeles y vidrios los que, luego, son depositados en puntos limpios. El recinto cuenta con un invernadero, barriles de compostaje y animales que están al cuidado de los mismos jóvenes. “Para mí ha sido una experiencia fortificadora porque, después de que te pasan tantas cosas en la vida, uno logra salir adelante. Contamos con personas que no hacen la pega por hacerla, sino porque tienen vocación”, dice Edwin Pérez, miembro de la directiva de la organización.

A pesar de los halagos al proyecto, el director del centro La Cisterna comenta que siempre existen desafíos: “Una de las dificultades que tenemos es la constancia en la participación de talleres. Lo práctico cuesta menos para los cabros, pero lo teórico es más complejo. Estar al interior de una sala de clases y recibir contenidos que son de carácter cognitivo, cuesta. La idea es seguir haciendo los esfuerzos”.

miércoles, 22 de mayo de 2013



Bono por hijo:

Marco Enríquez-Ominami: "Si el Presidente anunció universalidad, ojalá le alcance para la educación"

Luego de la cuenta pública del 21 de mayo, el abanderado por el Partido Progresista se refirió al proyecto de ley que otorgará bonificaciones a las familias con tres o más hijos.  El precandidato dijo que un “lapsus ideológico” de Piñera en el discurso abaló la gratuidad en materia educacional.

"Sebastián Piñera nos da la razón. Anunciar un bono por hijo universal es reconocer que hay temas en los que debemos ser todos iguales, como en el de educación", aseguró ayer el candidato del PRO en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo.

En el marco del día de la diversidad biológica, Marco Enriquez-Ominami dio a conocer su propuesta en materia de urbanismo y se refirió al anuncio que entregará un beneficio a las madres que tengan más de dos hijos: "El Presidente dijo que el bono no será focalizado en aquellas familias que tengan un puntaje específico en le Ficha CAS. Ante esto Sebastián Piñera se puso progresista y está reconociendo que una educación gratuita es perfectamente coherente”.

En el discurso del 21 de mayo, el Presidente Sebastián Piñera anunció el envío de un proyecto de ley que otorgará un beneficio de 100 mil pesos a las madres que den a luz a su tercer hijo. Desde el cuarto en adelante, la suma se incrementará en 50 mil pesos hasta llegar al quinto hijo. Esto debido a la baja tasa de natalidad que nuestro país ha experimentado los últimos años.

También se refirió al accidente ocurrido el martes, donde el vehículo que lo transportaba desde Valparaíso a Santiago atropelló a una mujer en la comuna de Lo Barnechea. "Ella está mejor. Tuvo un diagnóstico menos inquietante de lo que pudo haber sido. Afortunadamente hay testigos, pero será el Ministerio Público el encargado de evaluar los hechos".

Reacción de los demás presidenciables

Los demás candidatos presidenciales no quedaron ajenos al debate respecto al incentivo de la fecundidad. Tras la charla “Un nuevo gobierno para nuevos desafíos” de la Universidad de Valparaíso, Andrés Velasco mencionó que la medida es igual al bono de embarazo propuesto por Allamand: “Se está reduciendo la familia y el embarazo adolescente a un asunto de dinero y suponer que vamos a fortalecerlos a punta de bonos es no entender nada”.

Según el diario La Tercera, la ex Presidenta Michelle Bachelet aseguró la mañana de ayer que "un bono por tercer hijo nacido no es una manera de resolver los temas demográficos. El tema de la demografía hay que mirarlo más integralmente y de manera más profunda".

Asimismo, el candidato Claudio Orrego mencionó a Radio Cooperativa que la bonificación de la política social le ha hecho un daño a Chile: “No puedo creer que el ministro Lavín y el Presidente Piñera crean que una decisión tan importante en la vida, como tener o no tener un hijo, va a cambiar y modificarse porque a uno le dan un cheque".

Por otro lado, el ex ministro de Economía y candidato de la UDI, Pablo Longueira, dijo que el proyecto de ley es el inicio de un desafío que tenemos como nación: “Es un gran avance. A nadie he escuchado que con eso se soluciona. Creo que todas las familias chilenas están felices de que tengamos este bono porque, si seguimos con la natalidad que tiene Chile, vamos a ser menos chilenos en 10 años más".







Bono por hijo:

Marco Enríquez-Ominami: "Si el presidente anunció universalidad, ojalá le alcance para la educación"

Tras el discurso del 21 de mayo, el candidato por el Partido Progresista se refirió a un "lapsus ideológico" del presidente luego de reconocer implícitamente en su anuncio que es coherente una educación gratuita.

"Sebastián Piñera nos da la razón. El anuncio de un bono por hijo no focalizado es reconocer que hay temas en los que debemos ser todos iguales, como en el de la educación", aseguró esta mañana el abanderado del PRO en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo.

En el marco del día de la diversidad biológica, Marco Enriquez-Ominami entregó sus propuestas en materia de urbanismo y mencionó que "el presidente no dijo que solamente serán beneficiados los que tengan un puntaje determinado en le ficha CAS. Ante el bono por hijo, el presidente se puso progresista y está reconociendo la universalidad".

También se refirió al accidente ocurrido el día de ayer, donde el vehículo que lo transportaba desde Valparaíso atropelló a una mujer en la comuna de Lo Barnechea. "Ella está mejor. Tuvo un diagnóstico menos inquietante de lo que pudo haber sido. Afortunadamente hay testigos, pero es el Ministerio Público el encargado de evaluar los hechos".

lunes, 20 de mayo de 2013



El hogar de la calle

Según el último Catastro Nacional del Ministerio de Desarrollo Social, existen 12255 personas en situación de calle. El 68% recibe remuneraciones y un 5% tiene cursado estudios superiores. La residencia solidaria de la Corporación Nuestra Casa se encarga de acoger a este tipo de personas: las que estudian, trabajan y que por una razón específica siguen viviendo en la indigencia extrema. Los caminos de Pedro Maldonado y José González llegaron hasta aquí.

Daniela Herrera G.

Pedro y José no se conocen. El viernes pasado, a Pedro le daban una nueva oportunidad de ingreso en la residencia de la Corporación Nuestra Casa. A José le solicitaban hacer abandono del lugar. Cinco días estuvo sin alojar y sus pertenencias habían sido retiradas de la habitación. Cuando llegó, se encontró con la sorpresa. “¿A dónde te vái a quedar?”, le preguntó Don Esteban, el cocinero de la residencia. “No sé, yo cacho que a la vida no más”, respondió, mientras acomodaba en su espalda un bolso de campaña. “Ándate al Víctor Jara, hueón”. Eran cerca de las 22 horas y el único albergue abierto de Santiago estaba llegando a su máxima capacidad.

El miércoles 15 de mayo, el noticiario “24 horas en la mañana” entregaba información respecto a la apertura del Estadio Víctor Jara para la gente en situación de calle. El primer albergue habilitado en la Región Metropolitana abriría sus puertas a las 17 horas producto de una alerta preventiva de bajas temperaturas decretada por la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI). “Lo complicado acá es que obviamente la persona en situación de calle no tiene televisor, no tiene radio, no tiene celular y menos internet. ¿Entonces, cómo se entera de que los albergues están habilitados para que puedan dormir ahí?”, comentaba Dante Muzzio, periodista de TVN, en su despacho.

La persona en situación de calle no necesariamente cumple con las características descritas anteriormente. Muchas sí tienen acceso a un televisor o a una radio porque viven en residencias solidarias. De acuerdo a la definición que da el Ministerio de Desarrollo Social, las personas en situación de calle son aquellas que “por carecer de un alojamiento fijo, regular y adecuado para pasar la noche, encuentran residencia nocturna —pagando o no por este servicio— en lugares dirigidos por entidades públicas, privadas o particulares, que brindan albergue temporal. Pertenecen a este grupo quienes alojan en residencias y hospederías, solidarias o comerciales”. 

La residencia solidaria “Nuestra Casa” fue creada de manera independiente el año 2000 por estudiantes de arquitectura. La idea era formar una casa en comunidad para albergar a gente que dormía en espacios públicos y, al mismo tiempo, reinsertarla a la sociedad como personas autovalentes tanto económica como emocionalmente. La casa tiene capacidad para 34 hombres entre 18 y 60 años y los residentes se encargan de administrarla de acuerdo a normas impuestas por los monitores de la corporación. El aporte que los habitantes deben hacer es de $1100 diarios y $500 adicionales si quieren cenar. Todos los días, uno es el encargado de ir a buscar el pan y los turnos de aseos se cambian semanalmente. Todos deben tener un trabajo ya sea estable o esporádico y a las 9 de la mañana deben salir hacia sus trabajos. 

Aunque todas las personas que viven en residencias solidarias estudian o trabajan, la situación de calle está lejos de ser una condición superada. Según María Paz Martínez, sicóloga de la residencia solidaria “Nuestra Casa”,  no es porque sea un gusto vivir así, como se suele pensar, sino que “existe un hecho muy particular que los hace caer en esta condición”. La razón es siempre una, pero ésta puede ser canalizada en caminos completamente distintos. 

Primer camino: consumo de alcohol y drogas

Es viernes. Son cerca de las 22 horas y Pedro Maldonado recibe una noticia tranquilizadora. Jennifer Cortés, monitora y encargada de la residencia “Nuestra Casa”, le comenta que será aceptado, por tercera vez, en el hogar que hace un par de meses decidió dejar. En ese entonces, sus estudios de cocina internacional —realizados gracias al programa Chile Solidario— le permitieron trasladarse a una clínica siquiátrica a trabajar como encargado de cocina. Desde hace tres semanas, luego que lo despidieran de la institución, que dormía en una casa okupa.

“Maldonado”, como lo llaman en la casa, tiene 34 años. A pesar de haber cursado un año de administración de empresas, hoy trabaja como vendedor ambulante en las micros del sector de Patronato. Al finalizar el día, según la cantidad de ingresos que haya obtenido, desembolsa su dinero en pasta base, cocaína y marihuana. “Ayer me gasté como 30 lucas carreteando. Llega un momento en que no puedo evitar comprar droga. Y sé que si me hubiese aguantado un poco, podría haber esperado hasta el sábado y haber salido con mi hija”, comenta Pedro, quien cuando logra mantener dinero en su bolsillo, se lo entrega a su única hija de 18 años.

El perfil que busca la Corporación Nuestra Casa son personas que trabajen y puedan valerse por sí mismas física y mentalmente. No se discriminan los problemas de drogas y alcohol, pero no está permitido que los residentes ingresen con consumo de éstos. Si es así, se les pide que regresen al día siguiente. Cuando el residente quiebra esta norma en reiteradas ocasiones, se le castiga con el impedimento de ingresar a la casa durante un par de días. Algunos nunca vuelven y por eso existe un porcentaje de rotación importante dentro de ella. 

Cuando Maldonado tenía 20 años, la separación de su familia lo dejó en situación de calle. Debido a las constantes detenciones por hurto, su esposa le exigió que abandonara la casa. Luego de tres años viviendo con familiares, amigos y conocidos, ingresó a la cárcel de Valparaíso producto de un robo con intimidación. Ahí terminó la enseñanza media y dio la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Tras seis años de privación de libertad, comenzó a estudiar Administración de Empresas en el Centro de Formación Técnica Simón Bolívar y a administrar un club nocturno en la ciudad de Quillota. Por razones de dinero, desertó.

“Cuando salí de la cárcel yo trabajaba, iba al instituto, pololeaba y me drogaba. Dejé de consumir por un tiempo, pero me volví a desestabilizar. Así empecé a robar de nuevo para conseguir pasta, coca y marihuana. Hoy ya no lo hago, sino que trabajo por obtener la droga”, dice Pedro Maldonado, mientras come, luego de varios días, su primera cena bajo techo.

Según la sicóloga María Paz Martínez, si bien tener estudios es una herramienta para salir de la situación de calle, este estado proviene de algo emocional quebrantado que no se supera fácilmente. Por lo mismo, “cuando no se tiene un apoyo emocional, la condición se canaliza en el consumo de drogas y alcoholismo”.

Segundo camino: la aventura

Mientras Pedro Maldonado come su segunda cena en la residencia, José González se presta a dejar su habitación. Las reglas son claras: si un residente excede el plazo de cinco días sin alojar en la casa, y no avisa, debe hacer abandono del lugar. Aprovechando que en la casa de su polola no estaban sus suegros, se había quedado toda la semana. Es viernes. No tiene dónde dormir. Llueve y el albergue del Estadio Víctor Jara está a punto de superar las 400 personas, su máxima capacidad.

José Maldonado Alarcón tiene 27 años. Estudió un tiempo Análisis de Sistemas en la Universidad Andrés Bello, sin embargo en julio espera titularse de Técnico en Turismo en el Instituto Profesional de Chile. Hace cuatro meses llegó a la residencia solidaria debido a problemas con el pago de un arriendo anterior. Pero su situación de calle comenzó hace dos años cuando su papá lo echó de la casa tras encontrarlo fumando marihuana en el living de su casa. Las siguientes tres semanas las pasó en una carpa, entre unos arbustos de la Plaza Portales en el Barrio Yungay.

Todos los días debía preparar su carpa, bolso y mochila. Uno de sus amigos le prestaba el baño y muchas veces debía esperar las duchas del gimnasio de su instituto para poder asearse. “No por dormir en la calle me voy a echar a morir. En mi carrera se habla de sustentabilidad y sostenibilidad. Eso tiene que ver con el equilibrio social, económico y ecológico y con una utopía de excelente calidad de vida. En ella nadie vive estresado y el dinero es suficiente como para vivir bien. Esa es mi lucha diaria”, dice José Elías quien trabaja de lunes a viernes en una heladería del Mall Chino del Barrio Patronato.

José no sabe si se le permitirá volver a la residencia, pero el destino de sus próximas tres semanas dependerá de ello. Hoy planea hacer su práctica en una agencia, trabajar en la Cruz Roja y luego ser parte de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Para eso, necesita establecerse en un lugar fijo y juntar el dinero que necesite para costearla

Según el Catastro Nacional del Ministerio de Desarrollo Social del año 2012, una de cada diez personas en situación de calle señala que le gustaría seguir viviendo como lo hacen. De acuerdo a la sicóloga de la residencia solidaria, la persona que vive en estas condiciones no lo hace por un estilo de vida. Todas estas personas tuvieron una casa y una familia y es a partir de ahí que se produce el quiebre emocional.

lunes, 29 de abril de 2013

Entrevista



María Manríquez:

“Hans prestó servicios sexuales, pero no era homosexual”

El jueves 18 de abril la justicia oficializó el cierre del caso de Hans Pozo, conocido como “el descuartizado de Puente Alto”. Tras siete años de investigación, la búsqueda de los responsables del homicidio finalizó sin ningún imputado. María Manríquez,  cuñada de la víctima, y único familiar que habla del tema, destraba algunas interrogantes y plantea un mal manejo de la investigación por parte de la Fiscalía. 
Daniela Herrera Gajardo

El 27 de marzo del 2006 se dio a conocer el caso. Los restos de una cabeza, brazos, manos y torso fueron encontrados en las comunas de Puente Alto y San Bernardo. La extracción de las huellas digitales y tatuajes, que no permitía identificar a la víctima, hizo pensar a la Policía de Investigaciones (PDI) en un crimen perfecto. Sin embargo, diez días después, gracias a la reconstrucción de sus huellas dactilares, se logró confirmar su identidad. Se trataba de Hans Hernán Pozo Vergara (20), un joven drogadicto sin domicilio fijo. Según datos de la Fiscalía Sur de Puente Alto, ejercía la prostitución en el paradero 29 de Santa Rosa.

Jorge Martínez Arévalo (41) surgió como el único sospechoso del asesinato. Era dueño de una industria de helados y funcionario de la Municipalidad de La Pintana. De acuerdo a la información proporcionada por el Ministerio Público, el empresario mantenía una relación amorosa con Hans Pozo, quien, luego, lo extorsionó pidiéndole dinero a cambio de no revelar a su esposa e hijos su homosexualidad. Dos días después de la identificación del cuerpo, y mientras Carabineros ingresaba a la casa de Martínez, éste se suicidó. Así, quedó como el único responsable de la muerte de Pozo, tras reconocer en una carta su culpabilidad en el crimen.

Hoy, después de siete años de incertidumbre, y con el caso oficialmente sobreseído, la familia Pozo evita referirse al tema. Están cansados y asumidos. Sin embargo, María Manríquez, esposa de Elvis Pozo —hermano de la víctima—, decide hablar y plantea cuestionamientos a los datos de la fiscalía. Asegura que hay más responsables, que no se hizo lo posible por encontrarlos y que Hans fue una víctima de la drogadicción.


-Hace siete años que se abrió el caso de Hans Pozo. Hoy ya está sobreseído. ¿Quedó su familia satisfecha con la investigación?

-No. De ninguna manera. Para la familia esto nunca se esclareció. Creemos que hay terceras personas involucradas en el tema. El asesinato no lo pudo hacer solo una persona. Fue una mala investigación porque todos los dardos apuntaron al señor Martínez y ahí murió todo. Puede que haya sido un fracaso de la Fiscalía o, literalmente, era un cacho para el fiscal tener el caso abierto.

-¿Qué razón les dio el fiscal por el cierre del caso?

-Ninguna. No nos informaron que iban a cerrar la investigación. Nos enteramos a través de la televisión. Cuando se supo quién era el chico descuartizado de Puente Alto, también lo supimos a través de los medios. Entonces, nos sentimos pasados a llevar. Hace unas semanas quise contactarme con el fiscal Pablo Sabaj y me dijeron que se iban a demorar siete días en darme una respuesta. Aún no la tenemos y creo que ya no la vamos a tener. Él, en un principio, se preocupó de hablar con nosotros el tema. Pero eso duró un año. Después, no hubo más contacto con el fiscal.

-¿Se quejaron por el tema de la filtración de fotos en los medios de comunicación?
-Hubo una demanda contra Las Últimas Noticias porque el diario puso la cara de la hija de Hans y la expusieron. También contra la Policía de Investigaciones por filtrar la fotos de los restos sin habernos preguntado. Pero nunca quedó en nada. Nunca hubo una indemnización.

-¿No querían que la investigación finalizara porque tienen indicios o sospechas de alguien en particular?

-No de alguien en específico. Eso es delicado y, si fuera así, se hubiese hablado directamente en Fiscalía. Nosotros pensamos que las personas que participaron, a lo mejor, tienen relación con la policía porque, para haberle sacado los tatuajes, para haberlo cortado con máquinas, para haberle cercenado los dedos, debe ser una persona que sabe del tema. 

-¿Está entre sus planes reabrir el caso?

-No. Ya no. No sacamos nada con reabrirlo ni apelar. Yo había pensado en ir a la Corte Suprema, pero si no nos tomaron en cuenta cuando falleció Hans, y no nos tomaron en cuenta ahora que se cerró el caso, menos lo harán si queremos reabrirlo.

-¿Se acabó la esperanza de que encuentren más responsables?

-Sí. A no ser que esas personas se entreguen. 

-¿Aquí se cierra el asunto definitivamente para su familia?

-Sí. Fueron siete años y, en ese tiempo, se había cerrado un poco el tema. Ya estábamos asumidos y anímicamente mejor. Con esto del cierre del caso, se reabrieron heridas. Hans, supuestamente, fue marginado porque era drogadicto, porque era de la calle y vulnerable, pero detrás sí existía una familia. Adoptiva, por supuesto, pero había un papá, cuatro hermanos y una hija. Hans dejó una hija.

-¿Qué es lo que sabe ella acerca de la muerte de su papá?

-Nada. Sabe que el papá murió. Sabe que el papá está en el cielo. Sabe que la cuida y que la mira. No sabe nada más. No sabe en qué circunstancias pasaron las cosas. Por lo mismo, nosotros hemos evitado salir en la televisión. A mí me han llamado harto y a la Linda (madre de la hija de Pozo) también. Ella tampoco quiere referirse al tema porque no nos queremos imaginar lo que pasaría si la niña algún día pesca las noticias y ve a su mamá en la tele.  

-¿Piensan decirle que fue un asesinato?

-Estamos en planes de conversar con ella y decirle cómo fueron las circunstancias. Cuando Hans murió, ella tenía apenas un año y medio, pero hoy tiene ocho años, va en tercero básico, maneja internet, sabe leer y escribir. Claro que tendrá que haber una ayuda sicológica primero y no decírselo de tiro. 

-¿Cuánto tuvo que ver la droga en la muerte Hans Pozo?

-Cuando Hans supo que era adoptado, se puso rebelde. Estuvo dos años internado en un colegio y de ahí se arrancó. Adquirió malos hábitos y comenzó a vivir en la calle. Para sobrevivir, robaba la radio de los autos y, a los 13 años, cayó en la droga. Hans estaba enfermo y, si estás metido en eso, seas hombre o mujer, vas a ofrecer tu cuerpo para obtener dinero y conseguirla.

-Entonces, ¿hubo una relación entre Hans y Jorge Martínez?

-Sí, hubo una relación, pero por plata. Pero de que hubo enamoramiento no. Eso es falso. También es falso que Hans extorsionara a Martínez diciéndole que iba a matar a su hija, a la esposa o a la familia. Hans no era así. Sé que los delincuentes no son buenos, pero Hans no era malo.

-¿Hans era homosexual?

-No. Solo le entregaba los servicios. El viejo le daría cinco o diez lucas. Lo que sí creo que es verdad es que Hans le pedía plata a cambio de no contar que Jorge Martínez era gay. Entonces, este caballero se empezó a ver acorralado. Por eso se suicidó.

-El año pasado, en el programa “Mañaneros” de La Red, la invitaron a tener un contacto con Hans Pozo mediante una psicofonía…

-Esa fue la estupidez más grande que hice. Pero decidí ir porque siempre he tenido la duda si Hans aún está rondando por aquí o si está descansando. Se dio la oportunidad, pero fue una estupidez. De hecho, ahora me ofrecieron un contacto con el médium Sebastián Lía, de TVN. Con la Linda queremos ir, pero estamos en conversaciones porque él no trabaja con casos policiales.

-Si para usted el caso no tiene vuelta atrás, ¿qué quiere conseguir al contactarse con él?
-Quiero saber si está bien, si está descansando y si está con mi suegra. Solo esas tres preguntas. Ya no quiero saber quién lo mató. Para mí está claro que Hans se murió, no va a volver. Quiero que se cierre un poco el tema porque a mí también me ha costado harto superarlo. Yo no puedo dormir. Lo escucho. Sueño con él. Lo veo triste y sufro.

-¿Qué sueña?

-Una vez lo veía sentado en un sillón blanco con un pantalón azul marino. Me dijo: “María, toma”. Y me dio algo. No sé qué era. A la semana, supe por la tele que se iba a cerrar el caso. Para mí fue una forma de aviso. Él estaba triste. Hans era como un hermano mío. Cuando ya estaba bien metido en la droga, él confiaba en mí y en nadie más. A veces en invierno golpeaba la puerta. Hacía frío y me pedía una taza de té o un pancito. Ahí yo le daba de comer. A mi marido le tenía terror. Me preguntaba: “¿A qué hora llega el Elvis?”. Y yo le decía: “Como a las ocho”. “Ya, avísame un cuarto para las ocho”, me decía. Pensaba que él lo iba a retar porque Hans ya estaba botadito, con ropa fea. Olía mal, tenía los dedos y los dientes amarillos.

-¿Cómo tomó Elvis la noticia del cierre del caso?

-Mi esposo no habla del tema. Solo yo hablo porque estuve tratando de conseguir una cita con el fiscal. Pero como ahora no se va a hacer nada, y el caso terminó, yo misma me estoy negando a eso. Lamentablemente, esto se acabó y acá se cerró. No tengo ganas de hablar más. Estamos cansados. Esto no se abrirá más. Si se cerro, se cerró no más.