miércoles, 5 de junio de 2013



Conmemoración del Día del Medio Ambiente

Centro del Sename La Cisterna se convierte en pionero de sustentabilidad para la reinserción social

El grupo “Los buenos muchachos”, conformado por jóvenes del Centro Semicerrado La Cisterna, fue visitado el día de ayer por la ministra del Medio Ambiente tras ganar en abril pasado el Fondo de Protección Ambiental.

Daniela Herrera Gajardo

El centro del Servicio Nacional de Menores (Sename) La Cisterna conmemoró su primer Día Internacional del Medio Ambiente luego de obtener, el mes de abril, el único fondo concursable de carácter ambiental que otorga el Estado. De esta forma, según la ministra del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, el recinto se convirtió en un modelo a seguir gracias a la instauración de talleres dedicados al reciclaje.

La iniciativa “Cuidando nuestro ambiente, cuidando nuestra vida” fue uno de los 227 proyectos que ganó el Fondo de Protección Ambiental (FPA) que otorga 1200 millones de pesos todos los años. De esta forma, el recinto de La Cisterna llega a ser el pionero en implementar medidas de sustentabilidad para la reinserción social. “La tarea de reinsertar a los jóvenes se logró a través de una labor que realizan todos los funcionarios en ayudarlos a salir adelante”, comenta Rolando Melo, director nacional del Sename.

La agrupación “Los buenos muchachos” surgió en mayo de 2010 como una iniciativa de jóvenes que cumplían condena en el centro La Cisterna. Si bien comenzó como un club deportivo cultural, hoy es una organización con personalidad jurídica que se encarga de la reutilización de recursos orgánicos y la realización de obras sociales con personas en situación de calle y jardines vulnerables.

“Fue un proyecto por el que apostamos. Los chicos están cumpliendo una condena, pero la idea es que ésta tenga un carácter educativo. La mejor manera que teníamos de generar procesos de reinserción era que los mismos chiquillos se organizaran y experimentaran lo que conlleva hacerse responsable de una organización”, comenta Claudio Ramírez, director del recinto de La Cisterna.

La agrupación “Los buenos muchachos” se encarga de la recolección de desechos como plásticos, papeles y vidrios los que, luego, son depositados en puntos limpios. El recinto cuenta con un invernadero, barriles de compostaje y animales que están al cuidado de los mismos jóvenes. “Para mí ha sido una experiencia fortificadora porque, después de que te pasan tantas cosas en la vida, uno logra salir adelante. Contamos con personas que no hacen la pega por hacerla, sino porque tienen vocación”, dice Edwin Pérez, miembro de la directiva de la organización.

A pesar de los halagos al proyecto, el director del centro La Cisterna comenta que siempre existen desafíos: “Una de las dificultades que tenemos es la constancia en la participación de talleres. Lo práctico cuesta menos para los cabros, pero lo teórico es más complejo. Estar al interior de una sala de clases y recibir contenidos que son de carácter cognitivo, cuesta. La idea es seguir haciendo los esfuerzos”.