Tras el terremoto del 2010, los habitantes de la Villa San Francisco de Asís en Isla de Maipo han convivido con la insalubridad de sus patios producto del continuo rebalse de sus fosas sépticas. Hoy, el proyecto de alcantarillado en la comuna —en trámite hace 20 años— es la única esperanza que tienen 170 familias para poder mejorar su calidad de vida.
Daniela
Herrera G.
Es Jueves Santo. El olor a pescado presiente la hora
de almuerzo en la Villa San Francisco de Asís. En el sector urbano ubicado en
la parte norte de la comuna de Isla de Maipo viven 700 personas. Son siete
calles paralelas de tan solo una cuadra. En una de sus esquinas vive Ginés
Cisterna, esposo de la presidenta de la junta vecinal. Si hoy su casa huele a comida,
otros días apesta a aguas servidas.
En Isla de Maipo habitan 32.174 personas. Salvo una
parte del sector rural, todas cuentan con un sistema de fosas donde llegan las
sustancias fecales y la orina. Hace tres años, producto del terremoto, los
pozos de cemento se agrietaron y las napas subterráneas comenzaron a infiltrarse.
¿Resultado? El rebalse diario de las fosas sépticas y con ello un grave
problema sanitario.
Tres villas se encuentran en un estado de emergencia
decretado por la Seremi de Salud: San Francisco de Asís, Lo Herrera y Lo Guerra.
Si bien lo normal es que haya una fosa por casa, en San Francisco cuatro viviendas
llegan a compartir una sola fosa. Es el caso de Ginés. “Hubo un tiempo en que
el camión limpiafosas nos tuvo tan botados que teníamos el patio lleno de
fecas. Dejabas la entrada de la
casa con pisadas de caca”, comenta uno de los vecinos al que día por medio se
le rebalsa el pozo.
La Municipalidad de Isla de Maipo cuenta con un
camión limpiafosas para las siete mil viviendas de la comuna. Diariamente puede
absorber 600 litros de residuos o 14 pozos. El camión es enviado a las únicas
plantas de tratamiento en funcionamiento de la Isla —ubicadas en el sector de
la Islita— y ahí evacúa los residuos. Las juntas vecinales
son las que hacen el listado de aquellas casas que necesiten vaciar sus fosas
sépticas. Sectores rurales se anotan una o dos veces al año. Hasta el mes
pasado, a la Villa San francisco el camión no sólo debía ir diariamente, sino
que se hacía completamente insuficiente.
Hace dos años y cuando aún no se
tomaban medidas, las tres fosas que Magda Suárez —tesorera
de la Junta Vecinal de San Francisco de Asís— comparte con 15 personas estuvieron
en su límite: “Habían olores fétidos. Esto era la pudrición. La caca salía por
el lavamanos y por la ducha. Lo peor es que no alcanzan a limpiarnos a todos”.
Desde el 2010, las juntas vecinales
de las tres villas más afectadas comenzaron a reunirse para gestionar medidas.
Viajes constantes a Santiago y conversaciones con autoridades del MOP, GORE e
Intendencia permitieron que el tema por fin se pusiera en el tapete. El 12 de
marzo de este año la Intendencia Metropolitana facilitó tres camiones
limpiafosas a la municipalidad con servicio exclusivo para los sectores con emergencia
sanitaria. Cada villa tiene un día de limpieza. Todos los lunes las fosas de
las viviendas de San Francisco son vaciadas, pero muchas veces a mitad de
semana están nuevamente al tope. “Cuando el pozo se rebalsa el viernes, tenemos
que esperar con la caca hasta el lunes. El camión no viene antes. Si cada
camión saca un viaje por casa, en la mía hacen cinco porque, entre que va y
vuelve, la fosa está casi llena otra vez. Así vamos estar hasta que hagan el
alcantarillado”, dice Ginés.
Sistema de
alcantarillado
Hace 20 años comenzó a tramitarse el proyecto de
alcantarillado en Isla de Maipo. En ese entonces, se exigió a todas las comunas
que colindaban con el río Maipo tener un saneamiento de las aguas que volcaban
a éste. La compra de un terreno en San Luis para la construcción de una planta
de tratamiento fueron los primeros pasos para poder lograr el sistema de
drenaje. Así lo tuvo Talagante y Melipilla. Isla de Maipo era una de las pocas
comunas que faltaba.
La construcción de las redes
principales —en las calles Santelices, Armijo y
Manuel Rodríguez— quedó en manos de Aguas Andinas. Tras su finalización, la
segunda etapa la debía afrontar el municipio. Ocho años demoraron las gestiones
para acceder a un proyecto de 8500 millones de pesos. Con éste ya se pueden
construir los colectores secundarios que entran a las villas y luego a los
domicilios. “Esperamos que a final de año las redes secundarias de las
tres villas estén listas. Con eso bajamos los problemas sanitarios y los focos
de hepatitis que pudieran producirse”, comenta Carlos Adasme, alcalde de Isla
de Maipo.
Iván Córdoba, vecino de la Villa
Nevada —sector al que también se
dispusieron los camiones regionales— entiende
que las personas estén cansadas. Dice que los olores fétidos que se producen en
San francisco no se podrán soportar por un año más: “Aquí los que tienen más
problemas son las personas de bajos recursos y falta fiscalización de la
municipalidad. Ellos sí que viven literalmente con la mierda hasta el cuello”.
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